19 de agosto de 2008

Traducciones arbitrarias

Ya no sé si enfadarme o reir. En España tenemos los mejores profesionales del doblaje (desgaciadamente); pero el problema muchas veces no está en el doblaje en sí, sino en la traducción.

Supongo que los traductores lo hacen con la mejor de las intenciones. Me acuerdo de la película Con la muerte en los talones, en la que en una escena el protagonista escribe una nota en una caja de cerillas y se ve un primer plano de las manos escribiendo la nota, en español. Bueno, vale que en 1959 el españolito medio no sólo no sabía inglés sino que le costaba leer subtítulos a "gran" velocidad.



Aceptamos barco; por la época y porque no se ha modificado el sentido de la obra, sino que se ha realizado una traducción visual además de auditiva.

Ahora bien, otra cosa bien diferente es cambiar la traducción para hacer la trama de la película más fácil de entender. Esto es mutilar la obra. Es como pintar encima de la maja desnuda para taparle sus partes nobles (no sería la primera vez), alegando mejor criterio o mejor gusto que el propio autor.

Todo esto viene porque hace poco he visto Infierno de cobardes (High plains drifter en inglés y La venganza del muerto -atención- en suramérica), dirigida y protagonizada por Clint Eastwood.



Cuidado, que voy a destripar el argumento. Una de las cosas buenas que tiene esta película es que aúna el género western con el misterio y la intriga. Un forastero llega a un pueblo, Lago, y se hace cargo de la defensa del mismo contra tres bandidos que acaban de salir de prisión. El forastero tiene un sueño en el que los tres bandidos matan al anterior Sheriff en presencia de los habitantes del pueblo. Poco a poco se va desenredando la trama, y resulta que los propios habitantes habían pagado a los bandidos para que dieran muerte al Sheriff. El extranjero, con actitud un tanto déspota, hace pintar el pueblo entero de rojo y cambia su nombre por "Hell". Al final, termina tanto con los bandidos como con los que presenciaban la muerte del anterior Sheriff; además de casi arrasar el pueblo en un incendio.

En la última escena, un hombre está inscribiendo el nombre en la lápida del anterior Sheriff cuando pasa a su lado el forastero. Al despedirse de él, el hombre le pregunta el nombre, ya que nunca se la ha dicho; respondiéndole el extranjero "sí que lo sabes". El hombre se queda a cuadros al mirar la lápida -este plano dura muy poco- y darse cuenta de que es el espíritu del Sheriff asesinado, mientras él le dice "cuídate". Tras esto, el forastero se marcha.

Toda la película está plagada de detalles que dan veracidad a esta interpretación. En la entrada de la Wikipedia en inglés (High plains drifter) vienen más datos.

Pero si tienes la mala suerte de ver la versión en español, te encontrarás con lo siguiente: el hombre le dice al extranjero que nunca le ha dicho el nombre, él responde "sí que lo sabes" y en el breve plano en el que el hombre mira la lápida quedándose a cuadros (hay que aprobechar el cambio de plano, porque no se le puede hacer mover la boca), se le oye decir rápidamente "soy su hermano", en vez de "cuídate". Hala, ahí lo llevas.

Seguro que mi padre lo agradece, más que porque ya no se trate de un espíritu, por quitarle la incertidumbre y el margen a la interpretación que quedaba; pero a mí me hierve la sangre.

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