2 de noviembre de 2007

Ha revivido.

Pues sí, mi viejo Pentium II 300MHz 384Mb 6,5Gb ha vuelto a la vida.

El Windows XP le queda grande, el Windows 98SE, como que no. Sólo quedaba Linux. Tras probar Xubuntu y no quedar convencido, sopesé varias opciones, como Damn Small Linux o Fluxbuntu, pero al final me tiré a la piscina y le puse Debian 4 (Etch) a pelo, en modo línea de comandos; y a partir de ahí le añadí el sistema gráfico (xorg+fluxbox) y aplicaciones lightweight al gusto.

He de reconocer que va de maravilla. Es feo como él solo, pero va bien. Sobre todo, no utiliza la swap, aun con el firefox con varias pestañas, cosa que la xubuntu sí hacía, y se notaba.

Tengo pendiente por orden de prioridad (sé que todo tiene solución, pero todavía no me he puesto; me da muuuucha pereza, y es el principal motivo por el que me gusta Windows: lo hace por ti, como el 11811):

  1. No conecta automáticamente a la red con el wifi USB.

  2. No automonta las unidades USB.

  3. Ponerle los repositorios testing. Me gustaría instalar las nuevas versiones del software, con sus nuevas funcionalidades, antes de que queden obsoletas en otras distribuciones. No me importa correr el riesgo de que haya algún bug: vengo de Windows y estoy inmunizado.

  4. Firefox (bueno, Iceweasel) es muy pesado y Dillo es demasiado básico. Necesito algo intermedio, un Firefox sin XUL y sin extensiones. Acabo de instalar Kazehakase, y de momento no me ha gustado, aunque todo es acostumbrarse.

  5. Fluxbox es demasiado parco. Un "Menú inicio" y un quick-launcher, sin florituras, me vendría de perillas.

  6. Todavía no sé si le funciona la tarjeta de sonido (una SBPro 8bits, slot ISA, del año de la polca).


Respecto a Debian, al igual que Ubuntu, sólo puedo decir una cosa:
apt-get nuestro que estás en los cielos, [...]

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